Jesucristo debió extender sus brazos
para estrechar contra sí el cuerpo inerte
del joven siciliano, cuya muerte,
insultante, se sumó a tantos casos.
El alma destrozada y en pedazos
del padre tendrá ahora que ser fuerte
para afrontar esto que se convierte
en viacrucis de interminables pasos.
¿Qué es lo que hacerse debe, Ser Divino,
ante esta prueba infame y asfixiante?
Al hijo lo dejaste en el camino,
separándolo cruel del padre amante.
¿Por qué no detuviste a su asesino?
¿Cómo pretender seguir adelante?
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