domingo, 15 de mayo de 2011

CARTA 7

Me pide que ya no te escriba, tío. Dice que de todas formas tú no me contestas. Comienzo a creer que será mejor ya no hablarle de estas cosas. Debe suponer que estoy loco. ¿Cómo crees que reaccionaría si supiera que de vez en cuando me visitas? No, a sus ojos ya he perdido demasiados puntos. No podría darme el lujo de perder más. Quisiera poder ser más explícito y contarte, pero ya sabes que últimamente eso es imposible. Ellos están en espera de que cometa algún error y que quizás revele alguno de nuestros secretos. Por eso decidì encriptar  los mensajes importantes. Me ha llegado la información de que ni tú los entiendes. Ja ja, bueno, tío, así es mejor. No tampoco podemos hablarlo cuando vienes, porque ellos están en todas partes. Has visto los ojos del gato de la vecina. Ellos creen que me engañan. ¿Lo estàn leyendo, putos? Ustedes creen que me engañan, pero yo he aprendido a reconocerlos, Sé como se las gastan.Yo ya no caigo más en sus engaños. Ni modo tìo, tendre que seguir conservando mis secretos para mí mismo. Lamentablemente, en esto, tú ya tampoco puedes ayudarme. 
Por cierto, estamos a 15. Un año tres meses. Estoy feliz. Y triste. Falta poco para el 8 de junio, ¿qué haremos ese día?  Estamos a punto de cruzar la línea y ver qué es lo que siempre nos tuvo deparado el destino. Por fin estarás liberado y te será dada una nueva oportunidad, como a mí. Yo habré de continuar con la segunda etapa de mi vida y tu finalmente ocuparás un cuerpo que sea tuyo solito. Se supone que serías mi hijo, pero no conseguí un vientre que te incubara. Tu viste que lo intenté, pero no podíamos ser injustos con aquella muchacha. Digo, yo tampoco quería irme, y esa era la ley: para tu poder llegar, yo tenía que marcharme. Pero ahora tenemos la oportunidad de vivir los dos. Encontré la forma. Te acuerdas del libro que me regaló quien tú sabes, tenía mensajes encripatdos. Pude decifralos. Y mira, sin saberlo, quien tú sabes nos ha salvado la vida a ambos. Tendré que hacer el ritual la fecha indicda para liberarte. No sé realmente dónde vayas a nacer. pero espero que volvamos a encontrarnos en algún momento. Sabre reconocer tus ojos. El libro dice que tendrán la marca. Tú también podrás reconocerme. Tal vez no nos hablemos, pero ambos sabremos quienes somos. El cículo quedará roto. Si coincidimos y nos hablamos, te gustará conocer a quien nos salvó la vida. Ni siquiera se lo imagina lo mucho que nos ha ayudado. Espero yo terminar mis días a su lado. Bendícenos, tío. Bendice esta locura. 

viernes, 29 de abril de 2011

CARTA 6

Tío, ¿qué hago?  Hay cosas que no puedo hablar con nadie, ni con la familia  ni con quien tu sabes, porque al final no hay quien pueda entenderlo. Tú, que quizás me hubieras comprendido, preferiste marcharte antes de conocerme. Tío, ¿tú también veías las cosas que yo veo? ¿También sentías las cosas que siento? ¿Las percibías como las percibó? ¿Me estaré volviendo loco? No quiero afectar a más personas. Esto es algo que tengo que resolver yo solo, ya sé, pero no sé cómo. El 8 de junio ya no es una opción, te lo he dicho. Eso ha quedado en el pasado. Aconséjame, tío. Aconséjame bien. Hazlo por los dos, por ti  y por mí. Muéstrame el camino, el que tú no quisiste recorrer. Estamos a tiempo.
La llagas de mi cuerpo se tornaron color zafiro, resplandecían; pero el resplandor dolía como las piedras puntiagudas del camino de las buenas intenciones  por el que me llevaste aquella madrugada, recuerdas. Yo iba de tu mano a mis dos años y  tres meses de edad. Tú eras una sombra gigante que emanaba una especie de calor que me invitaba a continuar sin importar el dolor en las plantas de mis pies sin huaraches de correa. Nosotros ibamos atrás de ustedes. Yo vigilaba que él no te hiciera nada. Yo cantaba la canción de cuna, para que no te despertaras. Yo iba recogiendo los insectos y las alimañas del camino, los guardaba en la bolsa de mi pantalòn para tragarlos en cuanto todos se decidieran descansar. Nosotros contabamos los pasos; jugábamos, nos reíamos, no prestabamos atención. Yo  fui quien  golpeó tu cabeza.  Yo  no diré nada, ni yo. Yo tampoco. Ya nadie hablará, no por hoy, estoy cansado de ustedes.  Más, más, menos, quinientos cuarenta y siete. Eri cum, eneo.
  

viernes, 22 de abril de 2011

CARTA 5 (desde el pueblo)

Nada, tío. Otra vez en las mismas. Peor que antes, quizá. Son las 2:04 de la mañana. Sigo en la búsqueda. No he podido dormir. Sabes lo que pasó, ¿verdad? ¿Qué hago? Aconséjame. No, el día 8 ya no es una opción. Ha quedado descartado completamente. Espero tu contestación. Delfines en el río.

miércoles, 13 de abril de 2011

CARTA 4

Ya te habrás enterado de todo lo que ha pasado, tío. Sí, he estado deprimido por varios días a causa de lo ocurrido, pero bueno, creo que lo estoy superando. Ayer y hoy ya me he sentido mucho mejor. Estoy más tranquilo. Me conoces. Por el momento quiero enfocarme en mis cosas; creo que lo he estado haciendo. Por ejemplo, el día de hoy estuve trabajando desde muy temprano. A las 5: 30 me desperté y no he dormido. No, no me levanté enseguida. Encendí el televisor y me puse a ver la serie policíaca. Es buena, aunque algo predecible. Ja ja. Ya me vine a levantar como a las 7: 30. Tomé un poco de café y me comí uno de esos panes rellenos que ahora han dado de gustarnos.
     Ellos no han venido últimamente. Supongo que eso está bien. A veces les da por aparecer en los momentos menos esperados, como ayer, cuando estaba realizando mis actividades vespertinas. Fue un poco incómodo porque todo el día en general lo había pasado bien, de no ser por ese pequeño instante. Pero creo que la libramos, nadie se dio cuenta. El detonante fue el canto de una chicharra o cigarra, como quiera que se llame. El ambiénte estaba humedo y se respiraba el aire fresco del agua sobre las plantas. Me recordó los días aquellos que ahora forman parte de nuestro pasado. Me preocupa que cada vez que tenga que realizar mis tareas solo vuelva a pasarme. Esop podría convertirse en una tortura. Espero que no, porque en el fondo parte de lo que hago me llena el espíritu.
     No sé si ellos vendrán esta tarde. Me siento fuerte, pero sabes que a veces me derrumban. Entreténlos quizás, y si me van a incomodar que sea cuando estemos a solas. Ya no quiero que quien tú sabes participe más de esta locura. Quiero que ya siempre me vea bien y estable. Tengo que ir por provisiones, ya se me están terminando.
     Hoy me siento fuerte para vencer el frabuyoso día. Sé que lo lograremos, tío. Será genial cuando todo pase. Sé que estarás contento, podremos reivindicarnos y hacer todo lo que dejamos inconcluso la vez pasada. Tú mismo ya no tendrás que estar padeciendo los dolores que te aquejan, porque lograré liberarte así me duela siete veces siete más de lo que me ha dolido hasta ahora. Entiendes. Es una clave. Ahora tendremos que encriptar los mensajes, porque hay muchas cosas de las cuales tenemos que hablar. Mientras tanto, cuan tres árboles fueron puestos a la orilla central de la carretera sur, el sapo tomó su bastón como en la caricatura nueve y bailó ochocientos catorce segundos que equivale a un par de cebollas, dos martillos y quienientas bardas pintadas de blanco. Eri cum eneo.      

miércoles, 6 de abril de 2011

CARTA 3

Tío, a cabo de tomar una decisión que no creo que sea de tu agrado. No sé si decirtelo, aunque a estas alturas supongo que ya debes saberlo. Me pregunto si estabas en el departamento en la tarde cuando estuve hablando con ellos. No, ¿verdad? Quizás fue lo mejor. Pero ahora me siento con la necesidad de contártelo. No me vayas a regañar, tío. Yo sé que en el fondo me quieres y que quieres lo mejor para mí, pero, en este caso, te pido que me entiendas. Estoy tomando esta decisión aun en conocimiento de lo que eso significa. Sí, tengo miedo de que esto pueda resultar contraproducente (que es lo más probable), pero de alguna forma siento que tengo que correr el riesgo. Ya hablé con ellos, tío. Hemos llegado a un acuerdo que yo tengo la intención de respetar y que espero que ellos respeten. Tú sabes que yo no puedo solo, tío. Los necesito, a todos, a ti también. Si quiero vencer tengo que echar mano de todos mis recursos, ¿no? Y ustedes han sido parte importante de todo esto. Esta es una segunda etapa, un segundo intento; quiero hacerlo lo mejor posible. Ustedes tienen que ayudarme. Voy a permitir que vuelvan.

jueves, 31 de marzo de 2011

MOTIVOS PARA ESCRIBIR

Jesucristo debió extender sus brazos
para estrechar contra sí el cuerpo inerte
del joven siciliano, cuya muerte,
insultante, se sumó a tantos casos.

El alma destrozada y en pedazos
del padre tendrá ahora que ser fuerte
para afrontar esto que se convierte
en viacrucis de interminables pasos.

¿Qué es lo que hacerse debe, Ser Divino,
ante esta prueba infame y asfixiante?
Al hijo lo dejaste en el camino,

separándolo cruel del padre amante.
¿Por qué no detuviste a su asesino?
¿Cómo pretender seguir adelante?

lunes, 28 de marzo de 2011

Carta 2

No sé, tío. Estoy asustado. Hoy tengo que enfrentar la realidad y hablar de un tema un tanto escabroso para mí. Si te soy sincero, no quiero, pero ya es tiempo que madure, ¿no? Tú, ¿qué opinas? ¿Me quedo callado? Pero si me quedo callado me va a pasar lo de esta mañana. Ya tu viste que, a pesar de todo, me vuelven esas cosas, y es torturante. Eso no se nos va a quitar nunca. Yo lo sé. A ti también te pasaba, ¿cierto? Por eso tomaste aquella decisión.
No, no vayas a creer que estoy mal. Estoy bien. De hecho, me siento bastante tranquilo. No como otras veces. Hoy también fue un buen día. Me levanté temprano a trabajar en nuestro proyecto, estuve con el amor de mi vida e hice pastel... bueno, hicimos. No te burles. Quisiera que me aconsejaras en esto.
Mira, hay alguien que me pretende, es mucho más joven que yo, pero esta en una situación semejante a la mía. Yo no quiero herir a nadie, tú sabes, pero me veo en la disyuntiva de ser directo y cortar de tajo sus ilusiones, ya que no le puedo corresponder, o dejar que el tiempo pase. No me interesa entablar amistad con nadie, pero mi amor me aconseja que lo haga, porque dice que al paso que voy me quedaré solo, y tampoco quiero eso. Pero no puedo y no creo que esta persona vaya a entender razones, creo que no está preparada.
El burro hablando de orejas, ¿no? Pues sí, tienes razón, por eso es que tengo que tocar este tema escabroso. Tengo que plantarme y ser fuerte. Dicen que el buen juez por su casa empieza, así que tendré que empezar por mí. Sabes a lo que me refiero. Perdón, no puedo ser más explícito.
Tampoco te lo he dicho, pero hay una razón por la cual trato a esta persona: es una puerta. Sí, tío, para cuando el frabuyoso día llegue. No necesariamente el 8 de junio, sino también puede ser para cuando terminemos nuestro proyecto y hagamos la vital pregunta, ya tú sabes cual. Si las cosas no funcionan, si nada de lo que hicimos valió la pena, vamos a necesitar una puerta para dejarlo todo atrás.