Una vez hecha la disertación anterior sobre la pieza faltante en el ajedrez, sólo nos queda hablar de las verdaderas reglas del juego, integrando la rescatada pieza por supuesto: el bufón. En este sentido, cabe tener en cuenta algunas primeras características del juego.
a) El tablero no se modifica, sigue siendo de 8x8 casillas (64 en total), con sus respectivos colores: blanco y negro.
b) Las 16 piezas ya conocidas siguen teniendo el mismo valor, así como la mismas caracteristicas de movimiento y ataque. Su posición en el tablero no cambia.
El bufón es una pieza de ajedrez que se coloca delante del "peón del rey". Simbólicamente, es la única pieza que ostenta en sí misma los dos colores, y no es necesario explicar por qué, si realmente se puso atención a los razonamientos de la anterior entrada de este blog: el bufón es una pieza dual que vive en el mundo de las apariencias: mientras su exterior muestra una filiaciónn al bando por el cual pelea, en su interior esconden al más peligroso enemigo del mismo reino al que dice pertenecer. Su posición en el tablero no es gratuita, ya que es la primer pieza que se quiere ver muerta. Y según la narración que hemos hecho, el ajedrez más que ser el juego de la guerra, es el la representación gráfica del éxodo-aprendizaje-retorno (justicia/venganza) del bufón.
El bufón es una pieza desprotegida que inicialmente se ve limitada en sus movimientos, pero conforme avanza va adquiendo nuevos conocimientos y herramientas al punto de volverse la pieza más poderosa del juego, incluso más que la Reina. De la siguiente forma:
a) Incialmete, el bufón tiene los mismos movimeintos del Rey, a excepción de que no puede dar marchar atrás como los peones. Tiene la capacidad de matar al igual que el Rey: de lado o de frente, al principio.
b) El Bufón es la única pieza que una vez que aniquila adquiere el poder de la pieza muerta, haciéndose acreedora de un movimiento extra una vez que mata; esto por su capacidad de absorber conocimiento, robarse las armas y mimetizar. En este sentido, una vez que ha matado su primer peón, el Bufón será capaz de dar pasos hacia atrás, volviéndose, en movimientos, indentico al Rey por completo. Esta caracterísitica es importante y peligrosa, ya que el juego se puede terminar rápido si el Bufón tiene la posibilidad de matar en serie.
c) El Bufón puede ser muerto por pieza, a excepción de su contraparte: el otro Bufón, observando en este caso la sencilla regla de: Bufón no come Bufón. Pero uno de los bufones morirá si el bufón contrario llega a matar al Rey enemigo.
d) Tómese en cuenta que una vez que el Bufón haya aniquilado al Alfil y a la Torre, dicha pieza adquirirá el mismo poder que la Reina, y se diferenciará de ella por su capacidad de acometer dos veces y de asimilar el movimiento del caballo. Puesto así, el juego del Bufón es un juego más que perverso, y sólo morirá quien no sea capaz de manejar tanto poder.
e) Una vez empoderado, los piezas amigas y enemigas que quedaren se verán en la disyuntiva de sumar o no fuerzas para derrocar primariamente al Bufón. Esto por una tregua hecha entre reinos para acabar con una problema que amenaza a ambos bandos, porque recuérdese que la intención de Bufón no es realmente acabar con el Rey enemigo, sino con el que sirve inicialmente, que es quien lo ha traicionado. El no unir fuerzas equivale a rendirse, por lo que el juego terminaría en el instante y el vencedor sería el dueño del Bufón empoderado.
f) Una vez que el Bufón ha alcanzado su máximo potencial, la Reina amiga se dará cuenta de quién es realmente Bufón y se sabrá descubierta y amenazada, por lo que a su vez tomará ciertas medidas. Es importante la presencia de la Reina, por eso es que es la unica pieza que tiene la capacidad de revivir una vez que los peones se coronan. El Bufón, una vez muerto, jamás revive. ¡Ojo!
g) Las medidas de la reina serán desesperadas, por lo que como un hermanamiento entre "mujeres" (si es que aún viven ambas), tendrán que aniquilar a su Rey. Al hacerlo, todas las piezas que quedaren en el tablero, a excepción del Bufón más poderoso (eso quiere decir que el bufón menos poderoso sí se verá afectado), se verán liberadas y serán capaces de mostrar todo su potencial convirtiéndose todos en reinas (del color de la asesina del Rey), conformando un conjunto de amazonas, para terminar con Bufón.
h) En este sentido, el dueño de la Reyna asesina se quedará con todo su conjunto de amazonas. En tanto que el Bufón quedará a mando del jugador contrario, sin importar si inicialmente era suyo o no. Recuérdese que Bufón porta ambos colores y es en sí el símbolo de la traición.
i) Ahora sí, se dará el juego final, el cual se definirá al saber quién mata a quién: si Bufón es capaz de acabar con todas las reinas traidoras o si las reinas podrán aniquilar al Bufón.
Observaciónes: finales posibles
a) Si los bufones se vuelven igual de poderosos antes de la muerte del Rey, se declarará un empate.
b) Si al final del juego queda un Bufón y una Reyna, pero Bufón no la puede matar en tres intentos, habrá de declararse una reconciliación, por lo que también abrá empate.
c) Si al final Bufón logra matar a la última Reyna, él lo habrá ganado todo pero se quedará sólo.
d) Si la o las reinas matan a Bufón, habrán ganado el juego pero estarán condenadas a perecer por obvias razones.
e) Si el Bufón resulta muerto antes de que todas las piezas en el tablero se conviertan en reinas será el final perfecto.
f) Si el Bufón ha aniquilado a todo el batallón enemigo tendrá que matar a su Rey. Al hacerlo, todas las demás piezas se convertiran en reinas y dará paso a la batalla final.
lunes, 17 de enero de 2011
domingo, 16 de enero de 2011
LA PIEZA FALTANTE. ELJUEGO DE LA TRAICIÓN.
Después de adoptar al ajedrez como mi juego predilecto (sin, llegar a ser un experto en el mismo), me ha dado por creer que en realidad está incompleto. En teoría, se supone que el tablero es un campo de batalla donde dos grandes potencias se enfrentan para apropiárselo. No por nada se le ha conocido como el "juego de la guerra". La elección de los colores clásicos no es gratuita, porque en sí representan la eterna lucha de los contrarios.
Sobre este juego ya se ha teorizado bastante. Incluso, por antonomasia, es el juego preferido de los intelectuales (o pseudointelectuales), sirviendo tanto de tema principal como de recurso retórico en diferentes obras.
No obstante, creo que se ha omitido algo que, por su obviedad, ha podido pasar inadvertido. Además de representar la guerra entre dos reinos, el ajedrez también está integrado por piezas que delatan una corte. En realidad, los únicos elementos activos de batalla que pudieran destacarse son los caballos y los peones: los primeros, como caballería; y los segundos, como infantería. Aunque éstos últimos cumplen con una doble simbología, ya que también representan al campesinado. Las torres son representación del castillo-fortaleza (a ello su posición en los extremos); los alfiles, del clero; y el rey y la reina, de la realeza. La reina también simboliza la inteligencia y la estrategia.
Pero si el juego se apegara a la realidad, las torres no servirían más que de escudo, ya que éstas permanecerían fijas en un sólo punto y no tendrían un poder activo; en todo caso, sólo servirían para acorralar, para hacer jaque mate, pero no a tan larga distancia. Mas, dentro del mundo del ajedrez, las torres se mueven y pueden matar. El clero y la reina deberían mántenerse dentro de la foraleza refugiados; y el rey, como tal, debería ser quien enstuviera al frente de la batalla. Pero no, el rey es la pieza que hay que proteger y que sólo se mueve un cuadro a la vez dentro del tablero. En cambio, la reina tiene más agilidad y asesina a diestra y siniestra. El clero (los alfiles, que para el caso son 2) también actúa en defensa del rey.
El actuar del clero puede explicarse si pensamos en una sociedad capitalista, en la que la Iglesia decide actuar en favor del rico sólo por no perder su riqueza y beneficios, puesto que el clero también se dedica a explotar al hombre y a mantenerlo en su mediocridad. En las sociedades comunistas, la religión (sobre todo la católica) no es bien vista porque retrasa la evolución y porque ve en realidad por su propio beneficino y no por el de la comunidad. En este sentido, es de entenderse que el clero prefiera agacharse de espaldas frente al rey, levantarse la sotana y dejarle al descubierto su culo lubricado con aceite y agua bendita.
Inexplicable es el caso de la reina: ¿por qué defiende vehementemente al rey? ¿Porque así fue educada? ¿Porque lo considera en realidad un inútil que no sabe hacer otra cosa más que cojer, y ni eso? He aquí una interrogante que parece ocultar algo más importante. Salvo mejores interpretaciones, a la reina le "vale madre" el rey. En realidad, ella no lo está defendiendo a él, sino a ella misma. La reina no puede esperar a que el zangano de su marido (quien por cierto, se entrevé que es gay) decida comportarse finalmente como hombresito y defender el reino. Entonces, ella vela por sus propios intereses; ella se cuida a sí misma, ¿pero de qué o de quien? Porque también es interesante saber que cuando un peón se corona, al llegar al extremo opuesto del tablero, puede trocarse por cualquier otra figura, pero especialmente por la reina. Es decir, que aunque la reina haya resultado muerta durante la batalla, tiene la posibilidad de revivir. ¿Por qué?
En mí opinión, porque el juego realemente está centrado en derrocar a la reina, que no al rey. Conquistar a la reina es el fin último, ni siquiera a las tierras del enemigo. Pero pensando en que vivimos en una sociedad falocéntrica, tal cosa no podía ser permitida. Así que era preciso cambiar las reglas del juego, a costa de lo que fuera. Así, resultarán sacrificadas algunas piezas. ¿Pero quién estaría interesado en conquistar a la reina y por qué exponerla a ella a que resulte muerta en la batalla?
Es aquí donde comienza a cobrar sentido esta teoría: ni los peones, ni los guerreros, ni el clero y ni siquiera el rey podrían estar interesados en quedarse con la reina. Pensando en una corte, y pensando en la similitud de las piezas de ajedrez con las cartas de la baraja, tenemos que nos hace falta una figura: el comodín, que sí aparece en los naipes: el bufón de la corte.
¿Pero qué valor podría tener esta mísera pieza dentro del conocido "juego de la guerra", siendo él solamente un idiota, un tonto, un simplón; falto de inteligencia y, para colmo, de gracia? ¿En verdad?
El bufón es un personaje que sale de la norma, que no acata reglas más que las propias. Trantando de profundizar en este personaje, tenemos que el bufón es la inversión del Rey; la imagen del bufón es un rey destronado, que más que ser una pinta risible, es un mensaje de advertencia. Tras su apariencia de tonto, el bufón esconde a un ser astuto, hábil, y en cierta medida perverso. Ha guardado rencor al Rey desde tiempos inmemoriales, porque él fue el primero en ser traicionado; porque le fue arrebatada su dignidad y fue degradado a ser el hazmereír de todos dentro de la corte. Pero el bufón es subestimado. El bufón lo quiere todo.
El Rey mató a su padre para quedarse con sus tierras y le arrebató a su amada, so pretexto del "prima nocte", pero el Rey jamás la devolvió. Y ante crencia de la posible muerte de su mujer, la impotencia de poder rebelarse y el verse asediado por las fuerzas del Rey, se ve obligado a huir. En su destierro, Bufón sólo sobrevive con un sola idea: venganza. Se sabe perseguido, pasa hambres, por lo que se ve obligado a cambiar de identidad; trabaja con los campesinos (peones), lo cual también va dando forma a su ira, después de conocer las injusticias de los que éstos también son objeto. Entiende que debe encontrar la forma de tener al enemigo cerca e intenta por todos los medios, adquiriendo en su odisea muchos más conocimientos y habilidades, fortaleciéndose. Como un primer intento, se une a los guerreros (infantería y caballería), de quienes aprende a utilizar las armas, pero sigue sin verse cercano al rey. Decide que el clero es quien lo acercará al Rey, pero incluso se percata que ellos tienen ciertas restricciones para con la realeza. Con todo, de ellos obtendrá el acceso a los libros, lo cual aumentará su intelecto, dotándolo de un espíritu crítico y sarcástico; también aprenderá de la hipocrecía del clero y se instruirá sobre la vida privada de la corte.
Cierto día, llega una compañía de circo a la región, y los artistas son invitados al palacio para divertir al Rey. Bufón desierta de las filas eclesiástica y se termina de transformar, pues entiende que sólo integrándose al circo podrá cruzar la fortaleza del reino. Se mezcla entre los actores con una caracterización del todo irreverente, pues a las claras su vestimenta hace mofa del mismo Rey, pero los artistas no tienen tiempo para negar que él sea uno de los suyos. Una vez vencida la seguridad del reino (las murallas, la torres), Bufón tendrá su prueba de fuego. Haciendo gala de su inteligencia y del conocimiento de los secretos de la corte, Bufón acaparará la atención de todos los presentes. Divertirá tanto al Rey, que el Rey terminará por ofrecerle un contrato indefinido.
En la reunión, algo extraordinario ocurrirá. Al momento de acercarse al Rey para matarlo de forma traidora con una daga, Bufón tendrá frente a sus ojos a la Reina. Él la reconocerá, pero ella no a él. Bufón se limitará a aceptar entonces el contrato que le fue ofrecido. De esta forma, continuará el juego de apariencias. El objetivo, a partir de ese momento, ya no será el Rey, sino la Reina: ¿por qué se quedó? Entre Bufón y Reina se dará un juego más que perverso, porque ella no tiene una excusa aceptable esta vez, y ella empezará a intuir quién se esconde tras la apariencia del rey destronado. Ella y él fingirán no conocerse mutuamente, e intentarán seducirse, penetrarse, aniquilarse, sin dejar al descubierto todas sus cartas. El Rey, que hasta el momento se creía el centro del universo, se comenzará a ver hecho a un lado, pero sin nadie que le ayude no será más que un peón como el que menos. Bufón se apoderará del reino enemigo, para tener el estatus y enfrentarse cara cara a la Reyna, a quien acorralará y...
Sobre este juego ya se ha teorizado bastante. Incluso, por antonomasia, es el juego preferido de los intelectuales (o pseudointelectuales), sirviendo tanto de tema principal como de recurso retórico en diferentes obras.
No obstante, creo que se ha omitido algo que, por su obviedad, ha podido pasar inadvertido. Además de representar la guerra entre dos reinos, el ajedrez también está integrado por piezas que delatan una corte. En realidad, los únicos elementos activos de batalla que pudieran destacarse son los caballos y los peones: los primeros, como caballería; y los segundos, como infantería. Aunque éstos últimos cumplen con una doble simbología, ya que también representan al campesinado. Las torres son representación del castillo-fortaleza (a ello su posición en los extremos); los alfiles, del clero; y el rey y la reina, de la realeza. La reina también simboliza la inteligencia y la estrategia.
Pero si el juego se apegara a la realidad, las torres no servirían más que de escudo, ya que éstas permanecerían fijas en un sólo punto y no tendrían un poder activo; en todo caso, sólo servirían para acorralar, para hacer jaque mate, pero no a tan larga distancia. Mas, dentro del mundo del ajedrez, las torres se mueven y pueden matar. El clero y la reina deberían mántenerse dentro de la foraleza refugiados; y el rey, como tal, debería ser quien enstuviera al frente de la batalla. Pero no, el rey es la pieza que hay que proteger y que sólo se mueve un cuadro a la vez dentro del tablero. En cambio, la reina tiene más agilidad y asesina a diestra y siniestra. El clero (los alfiles, que para el caso son 2) también actúa en defensa del rey.
El actuar del clero puede explicarse si pensamos en una sociedad capitalista, en la que la Iglesia decide actuar en favor del rico sólo por no perder su riqueza y beneficios, puesto que el clero también se dedica a explotar al hombre y a mantenerlo en su mediocridad. En las sociedades comunistas, la religión (sobre todo la católica) no es bien vista porque retrasa la evolución y porque ve en realidad por su propio beneficino y no por el de la comunidad. En este sentido, es de entenderse que el clero prefiera agacharse de espaldas frente al rey, levantarse la sotana y dejarle al descubierto su culo lubricado con aceite y agua bendita.
Inexplicable es el caso de la reina: ¿por qué defiende vehementemente al rey? ¿Porque así fue educada? ¿Porque lo considera en realidad un inútil que no sabe hacer otra cosa más que cojer, y ni eso? He aquí una interrogante que parece ocultar algo más importante. Salvo mejores interpretaciones, a la reina le "vale madre" el rey. En realidad, ella no lo está defendiendo a él, sino a ella misma. La reina no puede esperar a que el zangano de su marido (quien por cierto, se entrevé que es gay) decida comportarse finalmente como hombresito y defender el reino. Entonces, ella vela por sus propios intereses; ella se cuida a sí misma, ¿pero de qué o de quien? Porque también es interesante saber que cuando un peón se corona, al llegar al extremo opuesto del tablero, puede trocarse por cualquier otra figura, pero especialmente por la reina. Es decir, que aunque la reina haya resultado muerta durante la batalla, tiene la posibilidad de revivir. ¿Por qué?
En mí opinión, porque el juego realemente está centrado en derrocar a la reina, que no al rey. Conquistar a la reina es el fin último, ni siquiera a las tierras del enemigo. Pero pensando en que vivimos en una sociedad falocéntrica, tal cosa no podía ser permitida. Así que era preciso cambiar las reglas del juego, a costa de lo que fuera. Así, resultarán sacrificadas algunas piezas. ¿Pero quién estaría interesado en conquistar a la reina y por qué exponerla a ella a que resulte muerta en la batalla?
Es aquí donde comienza a cobrar sentido esta teoría: ni los peones, ni los guerreros, ni el clero y ni siquiera el rey podrían estar interesados en quedarse con la reina. Pensando en una corte, y pensando en la similitud de las piezas de ajedrez con las cartas de la baraja, tenemos que nos hace falta una figura: el comodín, que sí aparece en los naipes: el bufón de la corte.
¿Pero qué valor podría tener esta mísera pieza dentro del conocido "juego de la guerra", siendo él solamente un idiota, un tonto, un simplón; falto de inteligencia y, para colmo, de gracia? ¿En verdad?
El bufón es un personaje que sale de la norma, que no acata reglas más que las propias. Trantando de profundizar en este personaje, tenemos que el bufón es la inversión del Rey; la imagen del bufón es un rey destronado, que más que ser una pinta risible, es un mensaje de advertencia. Tras su apariencia de tonto, el bufón esconde a un ser astuto, hábil, y en cierta medida perverso. Ha guardado rencor al Rey desde tiempos inmemoriales, porque él fue el primero en ser traicionado; porque le fue arrebatada su dignidad y fue degradado a ser el hazmereír de todos dentro de la corte. Pero el bufón es subestimado. El bufón lo quiere todo.
El Rey mató a su padre para quedarse con sus tierras y le arrebató a su amada, so pretexto del "prima nocte", pero el Rey jamás la devolvió. Y ante crencia de la posible muerte de su mujer, la impotencia de poder rebelarse y el verse asediado por las fuerzas del Rey, se ve obligado a huir. En su destierro, Bufón sólo sobrevive con un sola idea: venganza. Se sabe perseguido, pasa hambres, por lo que se ve obligado a cambiar de identidad; trabaja con los campesinos (peones), lo cual también va dando forma a su ira, después de conocer las injusticias de los que éstos también son objeto. Entiende que debe encontrar la forma de tener al enemigo cerca e intenta por todos los medios, adquiriendo en su odisea muchos más conocimientos y habilidades, fortaleciéndose. Como un primer intento, se une a los guerreros (infantería y caballería), de quienes aprende a utilizar las armas, pero sigue sin verse cercano al rey. Decide que el clero es quien lo acercará al Rey, pero incluso se percata que ellos tienen ciertas restricciones para con la realeza. Con todo, de ellos obtendrá el acceso a los libros, lo cual aumentará su intelecto, dotándolo de un espíritu crítico y sarcástico; también aprenderá de la hipocrecía del clero y se instruirá sobre la vida privada de la corte.
Cierto día, llega una compañía de circo a la región, y los artistas son invitados al palacio para divertir al Rey. Bufón desierta de las filas eclesiástica y se termina de transformar, pues entiende que sólo integrándose al circo podrá cruzar la fortaleza del reino. Se mezcla entre los actores con una caracterización del todo irreverente, pues a las claras su vestimenta hace mofa del mismo Rey, pero los artistas no tienen tiempo para negar que él sea uno de los suyos. Una vez vencida la seguridad del reino (las murallas, la torres), Bufón tendrá su prueba de fuego. Haciendo gala de su inteligencia y del conocimiento de los secretos de la corte, Bufón acaparará la atención de todos los presentes. Divertirá tanto al Rey, que el Rey terminará por ofrecerle un contrato indefinido.
En la reunión, algo extraordinario ocurrirá. Al momento de acercarse al Rey para matarlo de forma traidora con una daga, Bufón tendrá frente a sus ojos a la Reina. Él la reconocerá, pero ella no a él. Bufón se limitará a aceptar entonces el contrato que le fue ofrecido. De esta forma, continuará el juego de apariencias. El objetivo, a partir de ese momento, ya no será el Rey, sino la Reina: ¿por qué se quedó? Entre Bufón y Reina se dará un juego más que perverso, porque ella no tiene una excusa aceptable esta vez, y ella empezará a intuir quién se esconde tras la apariencia del rey destronado. Ella y él fingirán no conocerse mutuamente, e intentarán seducirse, penetrarse, aniquilarse, sin dejar al descubierto todas sus cartas. El Rey, que hasta el momento se creía el centro del universo, se comenzará a ver hecho a un lado, pero sin nadie que le ayude no será más que un peón como el que menos. Bufón se apoderará del reino enemigo, para tener el estatus y enfrentarse cara cara a la Reyna, a quien acorralará y...
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