miércoles, 13 de abril de 2011

CARTA 4

Ya te habrás enterado de todo lo que ha pasado, tío. Sí, he estado deprimido por varios días a causa de lo ocurrido, pero bueno, creo que lo estoy superando. Ayer y hoy ya me he sentido mucho mejor. Estoy más tranquilo. Me conoces. Por el momento quiero enfocarme en mis cosas; creo que lo he estado haciendo. Por ejemplo, el día de hoy estuve trabajando desde muy temprano. A las 5: 30 me desperté y no he dormido. No, no me levanté enseguida. Encendí el televisor y me puse a ver la serie policíaca. Es buena, aunque algo predecible. Ja ja. Ya me vine a levantar como a las 7: 30. Tomé un poco de café y me comí uno de esos panes rellenos que ahora han dado de gustarnos.
     Ellos no han venido últimamente. Supongo que eso está bien. A veces les da por aparecer en los momentos menos esperados, como ayer, cuando estaba realizando mis actividades vespertinas. Fue un poco incómodo porque todo el día en general lo había pasado bien, de no ser por ese pequeño instante. Pero creo que la libramos, nadie se dio cuenta. El detonante fue el canto de una chicharra o cigarra, como quiera que se llame. El ambiénte estaba humedo y se respiraba el aire fresco del agua sobre las plantas. Me recordó los días aquellos que ahora forman parte de nuestro pasado. Me preocupa que cada vez que tenga que realizar mis tareas solo vuelva a pasarme. Esop podría convertirse en una tortura. Espero que no, porque en el fondo parte de lo que hago me llena el espíritu.
     No sé si ellos vendrán esta tarde. Me siento fuerte, pero sabes que a veces me derrumban. Entreténlos quizás, y si me van a incomodar que sea cuando estemos a solas. Ya no quiero que quien tú sabes participe más de esta locura. Quiero que ya siempre me vea bien y estable. Tengo que ir por provisiones, ya se me están terminando.
     Hoy me siento fuerte para vencer el frabuyoso día. Sé que lo lograremos, tío. Será genial cuando todo pase. Sé que estarás contento, podremos reivindicarnos y hacer todo lo que dejamos inconcluso la vez pasada. Tú mismo ya no tendrás que estar padeciendo los dolores que te aquejan, porque lograré liberarte así me duela siete veces siete más de lo que me ha dolido hasta ahora. Entiendes. Es una clave. Ahora tendremos que encriptar los mensajes, porque hay muchas cosas de las cuales tenemos que hablar. Mientras tanto, cuan tres árboles fueron puestos a la orilla central de la carretera sur, el sapo tomó su bastón como en la caricatura nueve y bailó ochocientos catorce segundos que equivale a un par de cebollas, dos martillos y quienientas bardas pintadas de blanco. Eri cum eneo.      

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