La edad que nos divide, la experiencia,
la nación, la educación, la estatura,
la talla, el peso, la piel, la cordura
el porte, la altivez, la inteligencia,
danle a esta relación una incongruencia,
que traducirse bien puede en ¿locura?
Mas conociendo nuestra sangre impura,
un punto tenemos de coincidencia.
Inimaginable talón de Aquiles
que Cupido hiriera con su saeta,
la más envenenada, en días febriles;
trastocando el destino, cual veleta,
grabando historia nueva con buriles
en manos de este torpe y vil poeta.
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