Hacía mucho tiempo que ya no consultaba mi futuro en las cartas, sobre todo porque soy un escéptico, aunque no lo parezca. En teoría, no creo en esas interpretaciones porque se limitan a un número determinado de signos y símbolos cuya posición, cercanía y coincidencia "dicen" algo, pero que después de cierto tiempo tienden a decir lo mismo; esto, aunado a la falta de agilidad mental de quien realiza la lectura.
Este comentario viene a cuento porque hace dos días, atormentado por los malos ratos que he pasado últimamente, me vi tentado a ir con una "tarotista", y fui. ¡Oh, decepción! Pero qué esperaba, ¿no? Sólo gasté 50 pesos por saber que mi pareja (¡una mujer rubia!, ¿pueden, ustedes, creerlo?) me quiere, pero se ve impedida por alguien que la mal aconseja. De mi futuro laboral y profesional, nada. Ni siquiera me dijo si por fin terminaré mi tesis el próximo año. En cambio, me aseguró, señalando dos cartas de figuras altas en la mesa de madera, que me persigue un sólo muerto, y que a ello se debe que últimamente me sienta cansado, triste y sin ánimos de hacer nada. No supone que puedo estar pasando por un momento de depresión y que mis neurotransmisores no están realizando debidamente sus funciones.
Como el negocio redondo que es, dijo que necesito una limpia y que le lleve medio kilo de huevo. ¿Para qué tanto?, me pregunto yo. Pero cabe mencionar que la señora es de familia numerosa y yo le debí parecer hermano de la caridad. Nada, que mi asistencia a ese lugar no fue productiva, pero eso me pasa por andar pendejeando.
La tesis la terminaré en cuanto me ponga a trabajar en ella. Para saber si me suicidare el siguiente año, debo esperar al 8 de junio. El auto llegará en cuanto deje de gastar en tonterías y valore cada centavo que perciba. ¿No creen?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario