jueves, 8 de abril de 2010
ORACIÓN PLUVIAL
Es muy probable que llueva esta noche.
El cielo está encapotado y los truenos oscuros resuenan cual tambores.
Es muy probable que llueva.
Los indicios son claros; inequívocos.
Pero lloverá afuera.
Me pregunto si lloverá adentro…
¡Que llueva!
¡Ojalá que llueva!
La lluvia no es mala ni aun como tormenta.
La lluvia destruye.
La lluvia renueva.
La lluvia ejerce un poder revivificador en todo lo que toca.
¡Que llueva!
¡Que llueva!
¡Que sus gotas arrasen con todo el polvo que se adhirió a los colmillos del elefante petrificado de mi jardín en la sequía!
¡Que llueva!
¡Que se inunde de nuevo el mundo como en tiempos remotos!
¡Que sea un diluvio!
¡Que sea un nuevo diluvio
y que dure más de cuarenta días!
Un diluvio en el que se estrellen los cristales y se mojen incluso los papeles en que escribo,
para purificar letras infames:
Y-O.
Es preciso;
es justo,
que no quiero morir seco y con sed en este frígido estío.
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